Quien quiera y cuando quiera. De todo y para todos.
Eduardo Minesas
A
propósito de psicoanálisis con niños
PULSION
EPISTEMOFILICA Y OBJETOS PARCIALES
SEÑORITA MAESTRA - Nicola Paone - Castellano
SIGNORA MAESTRA - Nicola Paone - Siciliano
¿Está todo dicho, o debemos agregar algo? Como es
nuestra costumbre, agreguemos. El niño va a la escuela porque quiere aprender.
¿Qué quiere aprender? El secreto de esos objetos que se presentan a sus ojos y
lo atraen e intrigan: los ojos, los cabellos, la boca, los labios, las piernas,
los piés y demás. La respuesta de la maestra es clara: -sí, se trata de esos
objetos, te lo confirmo, te lo enseño, pero no los debes tocar. La enseñanza se
basa aquí en una pura nominación a la que se agrega la prohibición de tocar. ¿Qué
responde el psicoanalista ante ese deseo de saber? En nuestra investigación nos
ocuparemos de las vicisitudes de ese deseo, de las soluciones posibles, desde
el autismo a la psicosis paranoica y las variaciones intermedias. Freud pensaba que uno de los destinos posibles de la pulsión epistemofílica era la psicosis paranoica y en esto nos acercamos a De Clérambault y a Lacan. ¿El niño
quiere aprender o ya sabe, preguntaría Lacan? ¿Sabe y no quiere saber nada de
ese saber? ¿Terminará por desprenderse de la maestra y de todos los objetos
que conforman su cuerpo (cuerpo de enseñanza) o hará algo con ellos? Las demandas de la maestra y de su alumno son incesantes, se ensamblan la
una a la otra. El alumno todo el tiempo pregunta y la maestra responde. Enseñar
es su oficio, de eso vive. Quiere que el niño pregunte. ¿Y nosotros, queremos
que el niño pregunte? ¿El niño que recibimos pregunta algo? Generalmente no,
generalmente es la respuesta a preguntas que otros formularon en algún momento,
anterior o actual. O sea, el niño es pura respuesta .¿Qué podemos hacer con una
pura respuesta? ¿Mostrarle que hay lugar para la pregunta? Poder preguntar
significa tomar distancia de sí mismo y abrir el espacio de una cierta nada, incluída la posibilidad de que nadie pueda responder. ¿Producirá esto un efecto terapéutico
sobre el niño? Ya veremos.
Signora Maestra
Nicola Paone
Signora Maestra, vossia che c´ave 'ca?
Questi so' i capelli ma non me l'há' a toca'.
Li capelli, maestra, tirilù tirilì tirilà,
io vengo alla scuola perchè voglio impara',
io vengo alla scuola perchè voglio impara'.
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Signora Maestra, vossia che c´ave 'ca?
Questa è la fronte ma non me l'há' a toca'.
La fronte, i capilli, maestra, tirilù tirilì tirilà,
io vengo alla scuola, vossia me va insigna',
io vengo alla scuola perchè voglio impara'.
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Signora Maestra, vossia che c´ave 'ca?
Questi so' l'occhi ma non me l'há' a toca'.
L'occhiuzzi, la frunte, li capedduzzi, tiritìtittù
tiritìtittà,
io vengo alla scuola perchè voglio impara',
uè uè, si vengo alla scuola, vossia me va insigna'.
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Signora Maestra, vossia che c´ave 'ca?
Questo è Il naso ma non me l'há' a toca'.
Lu nasito, l'occhiuzzi, la frunte, li capidduzzi,
tiritittù tiritìtittà,
io vengo alla scuola perchè voglio impara',
uè uè, si, vengo alla scuola perchè voglio impara'.
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Signora Maestra, vossia che c'ave 'ca?
Questa è la bocca ma non me l'há' a toca'.
La bocca, il nasito, l'occhiuzzi, la frunte, li
capidduzzi, tiritittù tiritittà,
io vengo alla scuola perchè voglio impara',
si, vengo alla scuola, vossia me va insigna'.
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Signora Maestra, vossia che c'ave 'ca?
Non essere male creato, non se deve domandar.
Però Maestra, Maestra, io vengo pe' impara',
io vengo alla scuola, vossia me va insigna',
sì, io vengo alla scuola perchè voglio impara'.
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Signora Maestra, vossia che c'ave 'ca?
Queste so' le gambe ma non me l'há' a toca'.
Le gambe, parapappà papapapà papapapà papapapà,
la bocca, lu nasito, l'occhiuzzi, la frunte, li capidduzzi,
tiritittù tirirililà,
io vengo alla scuola perchè voglio impara',
si, vengo alla scuola, vossia me va insigna'
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Signora Maestra, vossia che c'ave 'ca?
Queste so' 'i ginocchia ma non me l'há' a toca'.
'Le ginocchia, le gambe, parapappà papapapà papapapà
papapapà,
la bocca, lu nasito, l'occhiuzzi, la frunte, li
capidduzzi, tiritittù tirirililà,
io vengo alla scuola porque voglio impara',
si, vengo alla scuola, vossia me va insigna'.
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
Maestra la ultima volta, me dice, vossia che c'ave
'ca?
Questi so' li piedi, ma non me l'há' a toca'.
Li piedi, i ginocchia, le gambe, parapappà papapapà
papapapà papapapà, davadava,
la bocca, lu nasito, l'occhiuzzi, la frunte, li capidduzzi,
tiritittù tirirililà,
io vengo alla scuola, vossia me va insigna',
si, vengo alla scuola porque voglio impara'!
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
O que vuole impara'?
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Eduardo Minesas
Hacia una ética
psicoanalítica
En el sable ofrecido
por el entonces presidente de Bolivia, José Ballivián, al teniente coronel
Bartolomé Mitre en el año 1847 por su valerosa participación en el combate de la quebrada de
Vitiche -participación que permitiera al presidente el triunfo en el combate- puede leerse la siguiente inscripción:
"No me saques
sin razón, no me envaines sin honor"
Creo que podemos
adoptar esta consigna, hombres y mujeres psicoanalistas -con todas sus
resonancias fálicas- y convertirla en una guía de nuestra acción. Ningún acto
que emprendamos en nuestro hacer psicoanalítico debe ser sin razón y jamás
debemos renunciar a ninguna intención legítima sin honor. Si así lo haremos podremos estar seguros que
cumplimos con nuestro deber respecto hacia aquel que ha venido a confiarnos sus pesares.
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Letra: Homero Manzi
Dónde vas carrerito del este
castigando tu yunta de ruanos,
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Eduardo Minesas
Sobre un carrerito, ruda y algo más
Con este trabajo intentamos mostrar un
modo posible de poner a dialogar el discurso analítico con otros discursos que
circulan en la sociedad. En este caso, el discurso literario, poético.
Encontramos así en un poema contenidos que podemos considerar a la luz de
conceptos que utilizamos en nuestras reflexiones teóricas. En esta letra
encontramos:
-dos iniciales pintadas a mano
-reluciendo la estrella de bronce,
claveteada en la suela de cuero
-esta noche me esperan sus ojos
-el orgullo de ser bien querido se
adivina en tu estrella de bronce
-"bueno, bueno, ya salimos"
O sea, inscripción de un nombre,
inscripción que reluce, unos ojos que esperan y el orgullo que esos ojos que
esperan ocasiona y que se manifiesta en la estrella de bronce -también
inscripta- que reluce y el deseo que circula ("ya salimos"), movido
por esos dos potros magníficos, Manoblanca y Porteñito.
¿Qué otra cosa es todo esto sino un
objeto causa de deseo (esos ojos), una inscripción que indica quién es el
sujeto de ese deseo y el efecto del amor, ese brillo maravilloso del bronce,
sostenidos por la fuerza de la pulsión que encarnan Porteñito y Manoblanca?
A partir de allí podemos seguir hablando
de inscripción y deseo, de objeto a, de pulsión y de todas esas cosas que
encontraron ya hace tiempo su expresión en la poesía. Podemos pensar también
que la superstición, el gajo de ruda detrás de la oreja, representa la creencia
en el inconsciente de la que habla Lacan en el Seminario Los no incautos
yerran: "Es preciso creer en el inconsciente". Una conclusión
posible: el inconsciente se encuentra y actúa en todas partes,
no sólo en la transferencia con el analista, sino en toda transferencia que
efectuamos en nuestra vida. Es esta una pequeña muestra de un modo
posible de tratar cuestiones de cultura y sociedad que nos interesan.
Manoblanca
Letra: Homero Manzi
Música: Antonio de Bassi
Dónde vas carrerito del este
castigando tu yunta de ruanos,
y mostrando en la chata celeste
las dos iniciales pintadas a mano.
Reluciendo la estrella de bronce
claveteada en la suela de cuero,
dónde vas carrerito del Once,
cruzando ligero las calles del Sur.
¡Porteñito!... ¡Manoblanca!...
Vamos ¡fuerza, que viene barranca!
¡Manoblanca!... ¡Porteñito!
¡Fuerza! ¡vamos, que falta un poquito!
¡Bueno! ¡bueno!... ¡Ya salimos!...
Ahora sigan parejo otra vez,
que esta noche me esperan sus ojos
en la Avenida Centenera y Tabaré.
Dónde vas carrerito porteño
con tu chata flamante y coqueta,
con los ojos cerrados de sueño
y un gajo de ruda detrás de la oreja.
El orgullo de ser bien querido
se adivina en tu estrella de bronce,
carrerito del barrio del Once
que vuelves trotando para el corralón.
¡Bueno! ¡bueno!... ¡Ya salimos!...
Ahora sigan parejo otra vez
mientras sueño en los ojos aquellos
de la Avenida Centenera y Tabaré.
Es posible escuchar una
excelente versión de este tango en la dirección Internet:
https://www.youtube.com/watch?v=fwFe4K5l6UY 

Me encanta la Miselánea. Gracias Eduardo.
ResponderEliminarHola Mónica, gracias por el comentario. ¡Anda, publica algo! Eduardo
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